29.11.2016

"Un abogado alto y con pelo, si se muere de hambre y no tiene mujeres, ¡es un inútil!"

Un día cualquiera de 2002, uno de los dentistas más reconocidos de Tandil pidió hablar con su hijo. "Me dicen mis amigos que estuviste juzgando a una oveja. ¿Puede ser, Mauri?". Y quizás como nunca le había pasado a lo largo de su carrera como abogado, el hijo comenzó a titubear: "Papá, te quería decir que empecé un programa… hace poquito… de televisión…". El padre retomó la palabra, y esbozó un veredicto, escondido en una pregunta retórica: "¿Hay necesidad, Mauri?". "Y eso que me dijo me quedó grabado para siempre", recuerda hoy Mauricio D'Alessandro.

Pese a la gran repercusión de La Corte -el programa donde las personas llevaban sus conflictos a la televisión, aún cuando incluían una oveja-, D'Alssandro dejó la tevé poco después de aquella charla. Lo que no pudo abandonar fueron sus prejuicios: "Me alejé porque me parecía que restaba", dice quien, por caso, presentó el primer recurso de amparo contra el corralito bancario de 2001.

Le costó siete años regresar a la pantalla chica. Lo hizo de la mano de Beto Casella, en Bendita TV. "Me gustaría verte en el panel -lo invitó el conductor-. Y si gustás, ¡estás adentro!". "¡Dale, Beto! Lo único que te pido es que no me liges con La Corte, porque ahora estoy en política", respondió quien buscaba lanzarse como dirigente de la mano de Francisco De Narváez. Noches más tarde D'Alessandro ocupó su butaca en el programa de Canal 9. Fue con la idea de hablar del Código Civil; lo recibieron con un informe de cinco minutos completos de… La Corte. "Beto me habló como mi viejo: 'Mauri, lo único que a vos te liga con el éxito es ese programa. ¡De lo contrario, ni te siento!'. Y ahí me amigué con ese pasado televisivo", destaca Mauricio.

Y ya no se fue más, al punto que desde el miércoles 30 estará al frente de Imputados, todos los días desde las 17:30, por América. "Serán casos serios, todos reales, y con mucha actualidad", adelanta D'Alessandro, y redobla la apuesta: "En este programa aspiro a ser el héroe de la gente común, buscando sentenciar rápido casos que tengan trascendencia y que formen opinión. Por ejemplo, el tema de los extranjeros en los hospitales públicos". ¿Y cuál es su veredicto al respecto? Ah, no, ¡a ver el programa!

Pero, ¿y el prestigio adquirido? Ya no teme perderlo. "La Justicia siempre me trató con mucha benevolencia por aquel programa", asegura este letrado que cuenta con el beneplácito de las mujeres maduras. "¡Lo dice Facebook!", se ríe. Y su fama de galán, ¿es cierta? Frente a la pregunta, ríe todavía más fuerte. "Cualquier abogado medianamente alto (él lo es) y con pelo (lo tiene de sobra), si se muere de hambre y no tiene mujeres… ¡es un inútil! Si es así, no lo contrates", aconseja, a pura picardía, el padre de tres varones y una joven.

Y hoy, rodeado de sus hijos: Juan Pablo, Tomás (ya grande…), Miranda y Lucas

No obstante, esa fama la sostiene Mariana Gallegos. También abogada y con cierta presencia televisiva, ella es la pareja de Mauricio, y con 39 años, es dos décadas más joven. ¡Marchen un par de asteriscos! El primero: son colegas. Y justamente se conocieron al enfrentarse en una causa. Más bien, ¡al pelearse! "A esta me la como entre dos panes", pensó D'Alessandro cuando la vio, mas de quince años atrás. "A usted lo conozco (de la televisión)", saludó Gallegos. "¡Qué fácil viene esto!", se convenció el abogado.

Y no, no fue sencillo. Discutieron con firmeza, no hubo arreglo posible, y terminaron en un juicio. Lo ganó él, pero a medias: tiempo después, por ella perdió el juicio… Terminaron trabajando juntos, ¡y enamorándose! "Los suyos son los ojos que voy a mirar cuando me vaya de este mundo", sostiene Mauricio, ¿y quién podría acusarlo de algo?

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